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VIOLENCIA DE GÉNERO.

03/11/2015· Violencia de Género

En los diez meses que han transcurrido en el presente año 2015, cuarenta y cinco mujeres han sido asesinadas en manos de hombres con los que o bien estaban vinculadas afectivamente o bien lo habían estado en el pasado. Cuarenta y cinco mujeres que perdieron su vida única y exclusivamente por querer ser libres. Libres de unas personas que por múltiples y variados motivos no les dejaban vivir en condiciones de mínima dignidad. Muchas de estas mujeres denunciaron el maltrato para recibir una respuesta con las herramientas legislativas que están a su disposición las cuales, claramente, han fallado y otras no lo hicieron o bien por temor a las consecuencias de la denuncia o lo que es mucho más preocupante por la creencia de que “denunciar no sirve para nada“. La ley de violencia de género recoge un protocolo por el que, cuando hay denuncias, se valora por la autoridad el grado de riesgo de la denunciante, resultando que entre veinte y treinta mujeres al año necesitan protección las veinticuatro horas del día. Es decir de las más de 100.000 denuncias anuales solo ese número de mujeres están realmente protegidas de sus agresores siendo muchas más las que mueren en nuestro país. Es evidente por tanto que la ley de violencia de género no funciona porque muy pocas mujeres tienen una verdadera protección y porque la mayor parte de las victimas mortales no tenían ninguna. Frente a estas situaciones que lleva a la más absoluta de la impotencia de las victimas, sus familias y sus letrados nos encontramos con la totalmente opuesta. Me refiero a esas mujeres que sin ningún tipo de escrúpulo formulan una denuncia falsa aún a sabiendas de que lo es con el único fin de conseguir una posición de ventaja en un proceso civil en el que, normalmente, se discute la custodia de los hijos. Estas denuncias que causan tantísimo dolor al denunciado provocan el movimiento del engranaje judicial al igual que si fuera el más cierto de los malos tratos lo que implica tiempo de trabajo de policías, jueces, fiscales salas de vistas ocupadas, retrasos en la atención de otros asuntos graves, etc. Con toda seguridad se trata de un pequeño porcentaje de mujeres y un pequeño porcentaje de letrados los que están dispuestos a utilizar ese camino tan sucio y tan enfangado para conseguir ganar un pleito pero lo cierto es que los hay y por ello nunca está de más recordarles que con su comportamientos están perjudicando a tantas mujeres que verdaderamente sufren malos tratos y necesitan de una ley sin fisuras y del funcionamiento perfecto de un engranaje que no debiera perder medios y tiempo en falsedades.